miércoles, 2 de marzo de 2011

INOCENCIA ROBADA

Suélteme por favor, ya no me toque más, me duele, por favor déjeme, yo no le he hecho nada, por favor, suélteme. Desde ese entonces odie a los hombres, me da miedo estar a solas con una persona del sexo masculino. Los días para mí han sido muy difíciles porque aún no puedo olvidar aquella tarde en que el ahijado de mis papas abuso de mí.

Así es fui violada y no fue solo una vez, fueron muchas más, momentos en que deseaba estar muerta, creo que era lo mejor, pues tan solo tenía 10 años, jamás pensé que eso me pasaría a mí. Yo no tenía la culpa de que Pedro el ahijado de mis papas deseaba tener sexo, me pregunto ¿Por qué precisamente me eligió a mí, habiendo tantas jovencitas de su edad para elegir? Quizás porque era una niña, débil, tímida, pero ante todo solitaria.

Mi nombre es Carla Reyes Flores, hace unos meses acabo de cumplir 18 años, por fin la mayoría de edad, ansiaba tanto ser grande, crecer, estudiar una carrera, después casarme. Ahora esos sueños ya no me importan, mi vida ha sido un infierno, un infierno en el que me ha tocado vivir sola, triste y con este rencor hacia mis padres.
Cuando estaba pequeña para ese entonces jugaba con muñecas , a las escondidillas o a los encantados, recuerdo que siempre fui tímida, casi no hablaba, en la escuela solo tenía una amiga Joanna, era la única que jugaba conmigo, por las tardes al salir de la escuela nos veníamos juntas. Sin embargo en una ocasión Joanna no fue a la escuela, la extrañe mucho porque no tenía con quien jugar, los demás niños jugaban a las luchas o a las carreritas, y las niñas jugaban a la mama. Así que ese día me toco irme sola a mi casa, aunque mi hermana Mónica iba en sexto de primaria casi ni nos hablábamos, ella siempre tan alegre, sociable, tenía muchos amigos y amigas, así que prefería no molestarla. Eran las 2:30 de la tarde cuando llegue a la casa, mi mama casi no estaba en casa, pues vendía productos de Fuller y salía a ofrecerlos. Recuerdo que mi hermana no tardo en llegar de la escuela y me pregunto qué en donde estaba mama, yo le comente que no sabía entonces me dijo que le ayudara a recoger la casa, así fue le ayude, cuando terminamos yo tenía hambre y fui calentar a la estufa una tortilla para comérmela con sal, pues no había nada de comida en casa. Después me percate que mi hermana me gritaba desde la otra habitación, inmediatamente corrí haber que quería, porque era un poco enojona y a veces me pegaba cuando mi mama no estaba y más si no la obedecía.

Vete a casa de abuelita y compra medio de huevos-me dijo mi hermana- para no hacerla enojar le dije que si, pero ya era un poco tarde, así que le pedí dinero y me fui rápido porque me daba miedo cruzar la barranca sola y más si era de tarde. Al llegar a la casa de mi abuelita le pedí lo que mi hermana me dijo y salí corriendo con una paleta en mano que mi abuelita me dio pues ya eran las 5:00 p.m. De pronto escuche una voz que me decía –espérame, carlita espérame- yo me asuste pues no conocía esa voz, no volteé y seguí caminando porque aún me faltaba pasar una milpa y era época de maíz, nada se veía cuando pasabas por la milpa pues el maíz impedía que te vieras y más porque yo era bajita.

Porque no me esperaste carlita, te grite y no me hiciste caso; era Pedro el ahijado de mis papas, estaba frente a mí, me obstruyo el paso- yo le dije déjame pasar que me van a regañar, quítate- él con una sonrisa burlona me dijo que no- en ese momento me dio mucho miedo porque me tomo de la mano y me empujo más adentro de la milpa, yo le decía que a donde me llevaba, pero él no me respondía, cada paso que daba era como entrar a un laberinto sin salida, sin darme cuenta la paleta se me había caído de las manos, quería llorar y gritar pero Pedro me tapo la boca, me aventó al suelo y tire los huevos, después su mano estaba recorriendo mi cuerpo, me toco las piernas, los senos, me beso una y otra vez, de pronto me bajo el calzoncito que mi papá me había traído de México unos días antes, mientras me besaba sentí un dolor muy fuerte en la vagina, grite ayayay me duele, pero Pedro me tapo la boca con una de sus manos, sentí como su pene penetro en mi una y otra y otra vez, yo lloraba muy bajito, decía dentro de mí ¿Porqué Dios? No es justo, que te hice para que me pasara esto.

Ya no llores carlita solo fue un poquito, pues me gustas mucho y estas bien bonita, además no tiene nada de malo que hagamos esto- esas fueron las palabras que Pedro me dijo mientras me subía mi calzoncito y me bajaba la playera- yo seguía llorando no hablaba, estaba como muerta, como si en aquel instante la vida se hubiese acabado para mí. Levante los huevos que se me habían caído y salí de la milpa, pues Pedro ya se había ido en realidad no recuerdo lo que me dijo antes de irse porque yo solo lloraba, y lloraba sin que nadie me consolara, era muy tarde ya se había hecho de noche y cuando llegara a la casa mi mamá me regañaría porque aparte de llegar tarde los huevos se habían roto.

Al llegar a la casa mi mama estaba haciendo tortillas y mi hermana la comida. Haber hija de la chingada a qué hora pensaba llegar- fueron las palabras que mi mamá me dijo cuando me vio entrar a la casa- deja de llorar y apúrate que no ves que tu papá ya va a llegar de trabajar y todavía no está la comida. Me jalo de las orejas y me empujo a la cama –no sirves para nada, eres una lenta, tonta, mensa- mamá ya no me regañes por favor. Si tan solo supiera lo que me había pasado, no estaría regañándome y mi hermana no estaría enojada conmigo. Me fui a mi cuarto llorando no quería ver a nadie, quería estar sola, pues me dolía mucho mi vaginita, me revise y había sangrado un poco, me recosté en la cama y serré muy fuerte mis piernitas para que ya no me siguiera doliendo mi vaginita y de quede dormida.

Después mi hermana me fue a despertar y me dijo que mi papá estaba muy enojado así que si no quería que me pegara que mejor me fuera a cenar. Me levante y no podía caminar, pues aún me dolía mi vaginita, pero tenía que ir a comer porque si no me iban a pegar.

Desde aquella ocasión me volví más tímida, cerrada, ya no le hablaba a Joanna, por todo lloraba, prefería estar encerrada en mi casa y no salir. Parecía como si los días se hubiesen vuelto negros, tan negros que la luz me impedía ver lo maravilloso de lo que acontecía a mí alrededor. Cada vez que mi papá me quería abrazar me daba miedo, como si me fuera hacer lo mismo que su ahijado. Odie a Pedro y aún lo odio, ojala que se muera, que se lo cargue la chingada, no me importa en realidad lo que le pase, porque me robo mi inocencia, deje de jugar a las muñecas, ya no me gustaba jugar con mi hermana a las escondidillas, mi infancia se arruino por siempre. Seguí creciendo, pero ya no fue lo mismo, egrese de la primaria y mis papás me hicieron una comida aunque no salí con buenas calificaciones lo importante era que ya no pasaría por la casa de Pedro para irme a la escuela, por fin entraría a la secundaria y me iría junto con mi hermana así me sentiría más protegida por ella.

DE NIÑA A MUJER

Después de que entre a la secundaria conocí a más personas y trate de vivir la vida, trate de olvidar lo que me había pasado en mi infancia pues en unos días más cumpliría mis quince años, aunque yo no quise nada de fiestas ni agradecimientos no me importo, porque dejaría de ser una niña y me convertiría en una mujer. Si en una mujer que viviría la vida al máximo, nuevamente me llene de ilusiones, anhelos, sé que no era la hija perfecta pues mis papás a cada instante me regañaban porque era muy lenta para hacer las cosas, siempre me comparaban con mi hermana, no me gustaba que hicieran eso pero ni modos yo era diferente a ella.

Al egresar de la secundaria no sabía que haría de mi vida, debido a que no presente examen en ninguna preparatoria, aunque mis padres me insistieron yo no aparte ficha, así que los días pasaban y la vida se me iba poco a poco. Una tarde mis papás y mi hermana llegaron de la plaza y me dijeron que me inscribirían a una escuela de artes y oficios, ya que aun había fichas para poder ingresar. Aunque no me gusto mucho la idea, no me importo mientras tuviese algo que hacer era suficiente. Cuando fuimos a la escuela elegí estudiar cultura de belleza, en un año terminaría de estudiar y después veríamos que pasaría. Por ahora estudiaría cultura de belleza y así pasaron los días, las semanas, los meses y tenía que realizar prácticas en una estética para que nos pudieran dar nuestro certificado.

Creo que el ingresar a esta escuela me permitió olvidarme un poco de mi otra vida, en esa escuela conocí a Sandra una chica muy buena onda, ella me dijo que si quería podía entrar a la estética en donde ella estaba solo que salida un poco tarde, yo le dije que no había problema, mientras no fuese tan noche yo le entraba, pues el último camión salía de la terminal a las 6:40 pm.

Los primeros días no hubo problema, sin embargo creo que aquel viernes 17 de mayo jamás hubiese salido de casa, me hubiese quedado, pero el hubiese no existe, así es la vida y ni modos.

Eran las 6:45 p.m. y ya no alcance camión para mi pueblo, así que tome uno que pasara por la desviación de un pueblo cercano al mío, después vería en que me iba para mi casa. El camión me dejo en la desviación de la Jordana eran las 7:30 Pm del horario de verano y ya no había nadie caminando por la calle, me dio mucho miedo pues estaba sola, ante la noche y el frio, ya no tenía dinero para irme a mi casa que quedaba a 6 km. De pronto un taxi sale de la obscuridad, me pita y baja los vidrios del carro, en eso me pregunta que a donde iba, yo le respondí que a mi pueblo, él me dijo- súbete si quieres te llevo, porque ya es muy noche para que tu estés aquí tan sola- un frio muy helado recorrió todo mi cuerpo, mis manos temblaron y también mis pies, no sabía qué hacer, si me quedaba no sabía a qué hora llegaría a mi casa pero si me subía al taxi no sabía tampoco lo que pasaría en el transcurso del camino. Por el miedo y la desesperación no me di cuenta que un señor iba también dentro del taxi, quizás era un vecino o conocido así que me subí y en el transcurso del camino trate de tranquilizarme pues si notaban que estaba temblando podrían abusar de la situación en la que me encontraban. Parecía que los minutos se habían convertido en horas y los kilómetros en millas, solo le rogaba a Dios que nada malo me pasara.

Al llegar a la entrada de mi pueblo, el señor que venía en el mismo taxi se bajo en el Puerto, yo también lo iba hacer pero el chofer me dijo que si vivía más lejos el me llevaba que no había problema y como no llevaba dinero le dije que si, pues vivo cercas de la carretera así me daría oportunidad de ir por dinero a la casa. Sin embargo el rodar de las llantas fue muy lento, el chofer me hacia muchas preguntas, me sentía incomoda, ya quería llegar a mi casa. De pronto el taxi se detiene, los seguros del mismo se activan, el chofer apaga las luces de su carro y se pasa en la parte trasera en donde yo me encontraba. Nuevamente un frio muy helado invadió todo mi cuerpo, quería llorar y gritar pero no podía pues nadie me escucharía nuevamente, estaba atrapada en aquel diminuto carro. El chofer me abrazo y yo me “aleje”, alejarme como si el taxi era muy pequeño, me dijo-no tengas miedo hermosa, no te va a pasar nada-. Dos lagrimas recorrieron mis mejillas, mi corazón latía muy rápido, mis pensamientos estaban dispersos, no sabía qué hacer, sus manos tocaban mi cuerpo, sus labios besaban cada parte de mi cara, de un golpe me quito la blusa y me bajo los jeans, es como si alguien se hubiese apoderado de él, porque se quito el cinturón y se bajo los pantalones muy rápidamente, al ver lo que me iba hacer llore más fuerte y le dije que me dejara que no me siguiera tocando, sin embargo no le importo nada, una y otra vez penetraba en mí, me dolía mucho pero aunque le golpeara la espalada con mi mano derecha no podía quitármelo de encima, sentí como regresaba a ese infierno en el que ya había estado en una ocasión. Posteriormente de que termino de satisfacerse conmigo, se subió el pantalón y me dijo que me abotonara la blusa y me subiera los jeans, porque me dejaría ahí, pues tenía prisa. Si, después de que se satisfizo, ya no le servía más mi presencia, quito los seguros y me dijo que me bajara, pero antes de bajarme me dijo que ni se me ocurriera demandarlo pues no sabía quién era y yo terminaría perdiendo. Tome mi mochila y me baje llorando, no serré la puerta si quería que él lo hiciera, al fin de cuentas ya no me importaba lo que hiciera. Camine poco a poco por la carretera, hacia mucho frio, todo era obscuridad, a lo lejos se escuchaban los búhos, las coquitas, el rebuznar de los burros y el ladrido de los perros, en realidad había perdido la noción del tiempo, no sabía si llegar a mi casa o ahí mismo tirarme y que Dios hiciera conmigo lo que quisiera, pues había muerto nuevamente, uno…. Dos…. tres pasos había dado cuando me percate que las llantas del taxi rechinaban a lo lejos. Mil veces maldito, ojala y se muera, eran los pensamientos que pasaban por mi cabeza, me preguntaba ¿porqué nuevamente a mí?, ¿A caso me porte muy mal Dios?, en ese instante deseaba morirme, o despertar de esa pesadilla que me estaba atormentando, pero no, no era un sueño, era realidad. Y pensaba ¿Cómo seria de ahí en adelante? Ya no me importaba lo que mis papás me dijeran al verme llegar a esa hora, para que si el dejar de ser niña y convertirme en una mujer implicaría seguir sufriendo, prefiero estar muerta, así ya no sufro y ya no les hare pasar un mal rato a los que dicen “quererme”.

No sé cómo llegue a casa, pero ahí estaba, frente a la puerta negra, de fierro, tan grande, solida, fría, sin sentimientos ni corazón, en ese momento creo que prefería ser una puerta que no siente los golpes de la vida, en fin, abrí y lo primero que veo y escucho después de lo que me paso son los regaños de mi padre- pinche escuincla a qué hora pensabas llegar, haces lo que quieres pendeja- fue como un cuchillo de acero que termino por abrir más la herida, no aguante más y llore, llore tanto que a mi papá no le importo, solo me mando a mi cuarto y me dijo que dejara de llorar.

ASÍ ES LA VIDA CARLA

Al día siguiente nadie me pregunto porque había llegado tan tarde, esperaba un abrazo o un te quiero de mis padres o hermanos, pero no fue así, me sentía sucia, fea, sin valor. Y sucesivamente las horas pasaron, los días y seguía aun en la escuela. A cada instante que pasaba le pedía a Dios que terminara con mi vida, en realidad ya no vale la pena vivir, para que si a la vuelta de la esquina hay un hombre caliente que está en busca de una víctima para satisfacer sus necesidades carnales.

Los días que transcurrían para mí ya no valían la pena, estaba viva pero a la vez muerta, es como si fuese un alma viviente. Mis sueños y anhelos se han ido a la basura, para que seguir soñando si nada de que pienso vale la pena.

Seguía practicando en la misma estética que mi amiga Sandra, para eso ya habían pasado tres meses en que aquel tipo abuso de mi, así que me volví más rebelde, vale madres, para que ser niña santa si sé que mi vida es una porquería. Sandy así le decía de cariño tenía dos amigos Sergio y David, los chicos eran algo grandes, sin embargo no me daban confianza, pero si Sandy los conocía pues porque no confiar en ellos. Pasaron los días y estos chicos nos iban a ver por las tardes, a veces nos invitaban a comer o al cine, pensé que eran niños buenos, sin embargo o sorpresa eran todo lo contrario.

En una ocasión llegaron a la estética con unos refrescos y como hacía un calor sofocante, no dude ni dos veces en aceptarlo, pero minutos después me sentí un poco mareada, la cabeza me daba vueltas y sentía que el piso se me movía. Solo recuerdo que los chicos nos agarraron y nos llevaron a un carro, después de que estaba en el carro no supe que paso, pues cuando desperté estaba desnuda, sin ropa interior. Pensé que todo era un sueño, que por los sucesos que me ocurrieron años atrás me estaba afectando y hasta deliraba, así que para comprobar que si era un sueño, sonara gracioso pero me pinche un dedo, ayayay grite, sin embargo no estaba soñando. Grite muy fuerte malditoossss, mil veces malditos, llore cuanto pude, me golpee una y otra vez, pues no era justo, acaso vine a este mundo para ser violada cuanto pendejo se le ocurra, aunque agradezco que no haya sentido nada, ojala y lo hayan disfrutado porque juro que se los va a cargar la chingada, pues Dios es muy grande y hará justicia con todo esto que me hicieron.

Tranquila, por favor ya no grites-fueron las palabras de mía amiga- Carla tranquila, ya veremos vamos hacer. Me puse muy mal pues podía quedar embarazada porque ya ovulaba y si quedaba embarazada me suicidaría antes de traer al mundo a un niño no de deseado. Es cuando entendí que mi vida es una pinche porquería, una basura, algo inservible, creo que si en ese momento tuviese una pistola en mis manos me hubiese matado, pues para mí la vida no tiene sentido. Aquella tarde caí en depresión, no regrese a mi casa por una semana, me desaparecí mejor dicho me fui a quedar esa semana con mi amiga Sandy. Fue la semana más larga de mi vida, así que pensé detenidamente para saber que haría de mi vida por última vez.

Por fin me decidí a regresar a casa, cuando llegue mis papás estaban muy preocupados por mí, creo que un sustito de estos les hacía falta para darse cuenta de que tienen una hija. En fin la decisión que tome es que me iría a trabajar al D.F de sirvienta, juntaría dinero y me iría muy lejos a trabajar o vivir.

Aunque me despreciaba por lo que me paso en el pasado, decidí tener novio, es muy lindo se llama Enrique es un año menor que yo, pero me ha demostrado que me quiere pues me ha respetado y si otros pendejos me violaron, porque no tener sexo con mi novio pensé, así que tuve sexo con él y ahora lo hice por amor. Pero lo que él no sabía es que esa noche para mí fue la despedida, pues al fin tenía dinero y me iría muy lejos, no le dije porque sabía que no me iba a dejar irme. Estuve 7 meses fuera de mi casa, a mis papás tampoco les avise para que si sabía de antemano que no me darían permiso, en esos 7 meses que estuve fuera de mi pueblo fueron como un momento de paz, vivía con unos tíos en San Luis Potosí.

Desde haya me enteraba de todo lo que pasaba en mi pueblo, y el motivo que me hizo regresar es que mi novio esta en un gran problema pues lo acusan de que mato aun chico de 17 años, yo sé que eso no es cierto porque confió en su inocencia, aunque mis padres no lo acepten yo lo amo y es el único que me entiende.

Además de que estuve en terapia unos meses porque en una ocasión mi prima me descubrió en el baño cortándome parte de la muñeca con un cuchillo, si intentaba suicidarme, me volví una alcohólica, pero trato de dejarlo pues la psicóloga dice que no es bueno para mí, me siento de la chingada cuando no lo hago, porque con eso puedo olvidarme de todo lo que me paso a lo largo de estos 18 años de mi vida.

Con lagrimas en los ojos Carla repite una y otra vez que la vida no vale la pena, que prefiere estar muerta, no desea levantar demanda alguna prefiere dejar las cosa así, suficiente con lo que le hicieron como para que otros cabrones sepan de su vida.

A su corta vida las ganas de vivir se le han esfumado para siempre, ya no desea nada, sus sueños los olvido por siempre –para que vivir si la vida es una pinche mierda que cuando quieren te pisan y estropean a su antojo-

1 comentario:

  1. UNA HISTORIA QUE ME DEJÓ HELADA, EN ESTA VIDA HAY MUCHAS INJUSTICIAS PERO CON FE Y AMOR A SEGUIR VIVIENDO CARLA A PODIDO SEGUIR ADELANTE Y AGRADEZCO INFINITAMENTE POR HABERME CONCEDIDO ESTA RESEÑA TAN DESAGRADABLE DE SU VIDA

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